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Viviremos felices, hasta que Hacienda se encargue de separarnos

Una vez descubierta la vuelta al divorcio como una manera de evadir los impuestos fiscales, los suizos se dan a la tarea de aprovechar los vacíos que existen en la normativa de dicho país. Existen parejas que podrían ser las ideales, con sus niños, mascotas, una hermosa casa y hasta paseos. Que cuentan con ingresos de alrededor de unos 160.000 euros, los cuales les permiten vivir bastante bien, incluso pueden tener vacaciones de verano en la playa en verano, y también esquiar en invierno.

Sin embargo, han decidido divorciarse a finales del año pasado, es normal que de inmediato nos preguntemos: ¿qué sucedió? Y esta pregunta inicia por familiares y amigos. Para sorpresa de todos, su respuesta era más impactante que el divorcio mismo, y era que, seguirían viviendo bajo el mismo techo, de igual manera continuarían amándose, pero lo que en realidad cambiaría sería sus finanzas. Con tal decisión, es posible ahorrarse alrededor de unos 9.000 euros en impuestos. Imagina lo que sería un divorcio sin trabajar.

Se conoce que los suizos votaron recientemente por la despenalización fiscal del matrimonio, dicha acción se trata de una iniciativa con la que se tiende a evitar la discriminación de los matrimonios, frente a las parejas de hecho en materia fiscal y de seguridad social, de acuerdo a quienes lo impulsan, es decir, el Partido Demócrata Cristiano. Para quienes se oponen a este grupo, sugieren que la propuesta impide la ampliación del derecho del matrimonio a los homosexuales y a la imposición individual.

Siendo este un debate netamente político y mientras se encuentra una solución a ello, entonces gran cantidad de parejas deciden acudir al truco legal del divorcio con el fin de ahorrarse unos cuantos miles. En el caso de la pareja inicialmente mencionada, ellos anualmente pagan en impuestos unos 20.000 euros. Luego del divorcio, la esposa sólo pagará por sus ingresos 6.000 euros.

De acuerdo a un reportaje llevado a cabo por el Sonntag Zeitung, este señal que al menos el 5% de las parejas que acuden por un divorcio, lo hacen solo por razones fiscales. Acudiendo a las estadísticas, no es posible dilucidar de manera exacta cuántas parejas han recurrido a dicho artilugio, pues no confiesan las verdaderas razones de tal decisión de manera abierta. Sin embargo, es posible estimar que al menos en el año 2014, que de los 16.737 divorcios que se registraron en el país, al menos unos 1.000 lo hicieron con la finalidad de reducir sus impuestos.

Se podría considerar entonces, que se trata de un fenómeno, que surge como consecuencia del fracaso de todas las propuestas a la que ha sido sujeta la reforma fiscal a escala nacional,de donde también se puede deslindar que la única modificación que realmente triunfó en cuanto al cálculo del impuesto federal directo, de trato de la introducción de una desgravación para las parejas casadas y de una desgravación mayor para los cónyuges con dos ingresos.