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Si no puede pagar a Hacienda, esto es lo que se puede hacer

Cumplir con el fisco una vez que la declaración sale positiva, quizás se convierte en un problema cuando la liquidez no nos acompaña a fin de poder afrontar dicho pago. Cuando se hace presente dicha situación, el contribuyente cuenta con tres alternativas posibles: fraccionar los pagos, que no tiene coste; acordar con la Agencia Tributaria un aplazamiento, por el que paga un interés, o solicitar un préstamo.

Si el contribuyente no ha planificado de la mejor manera sus pagos, suele ocurrir con los impuestos sobre la renta, que el resultado positivo resulte ‘negativo’ para el mismo, y si además, se encuentra con que debe contribuir a la Hacienda pública y no cuenta con liquidez para hacerlo en los plazos que son exigidos. De acontecer tal situación, cuenta con tres alternativas: aplazar el pago, fraccionarlo o pedir un préstamo a una entidad financiera para poder cumplir con el fisco.

Para las dos primeras opciones el procedimiento consiste en pagar ‘a plazos’ los impuestos y, de ellas, la más beneficiosa para el ciudadano viene a ser el fraccionamiento del pago ya que no supone algún coste añadido. De modo que, lo que se busca es pagar a la Agencia Tributaria en dos plazos. El primero es abonado al presentar la declaración y en él se paga el 60% del total. Mientras que el segundo plazo, del 40% por ciento que resta, debe ser abonado hasta el 5 de noviembre y para ello se exige la domiciliación bancaria.

Si el contribuyente solicita el pago fraccionado, lo primero que debe hacer es presentar en plazo la declaración de la renta. «Esto es fundamental porque si no conlleva los recargos correspondientes», afirma Jesús Sanmartín, presidente del REAF-REGAF del Consejo General de Economistas. Y para ser solicitado debe marcarse la casilla correspondiente de ‘Sí, fracciona el pago en dos plazos’ y seguidamente indicar la cuenta bancaria a la que debe domiciliar el segundo plazo.

«El fraccionamiento de pago de impuestos es muy utilizado por los contribuyentes, ya que se trata de un aplazamiento sin interés de demora», asegura José María Mollinedo, secretario general del Sindicato de Técnicos de Hacienda (Gestha).

Lo que siempre se debe mantener presente es que el contribuyente que se acoja a este tipo de pago, a juicio del representante de Gestha, es «estar pendiente de que la cuenta en que tiene domiciliado el pago tenga el saldo suficiente para hacer frente al segundo plazo cuando llegue noviembre, porque si no puede sufrir un recargo de apremio del 5%».

A juicio de los expertos, el hecho de fraccionar resulta tan positivo, que incluso ha sido recomendado para aquellos contribuyentes que de igual manera cuenten con la liquidez suficiente para pagar sus impuestos al momento, y ello se debe a que no acarrea un coste financiero, pero además, hasta el 5 de noviembre puede tener en su poder el 40 por ciento del dinero que aún le resta por pagar», así lo afirma Sanmartín.